El denominador común de Georgia es su belleza. El mar Negro, el inalcanzable Caúcaso, las vetas de Udabno, el cuerpo del Kura, las cuevas de Vardzia, los balcones oníricos de Tbilisi, los prados vestidos de promesas de frutas que florecen en primavera… 

 

 

Georgia: la ventana al Gran Cáucaso

Qveda Sadgeri, Borjomi. Georgia

 

 

Las cuevas de Vardzia

Las cuevas de Vardzia. Georgia

 

 

Ciruelos en prados georgianos

Carretera de Akhaltsikhe a Vardzia. Georgia

 

 

Georgia

 

 

 

El Gran Cáucaso, Georgia

El Gran Cáucaso, Georgia

 

 

Churchkhela: dulces georgianos

Churchkhela: dulces georgianos

 

 

El Gran Cáucaso, Georgia

El Gran Cáucaso, Georgia

 

 

Georgia, la desconocida Khazaria

Kasbegi, el Gran Caúcaso, Georgia

 

 

Kasbegi, el Gran Caúcaso, Georgia

Kasbegi, el Gran Caúcaso, Georgia

 

 

Georgia, la desconocida Khazaria

Kasbegi, el Gran Caúcaso, Georgia

 

 

Georgia, la desconocida Khazaria

Carretera de Akhaltsikhe a Vardzia. Georgia

 

 

Georgia, la desconocida Khazaria

Qveda Sadgeri, Borjomi. Georgia

 


 

El nombre de Georgia hace referencia a San Jorge, tierra de pobladores devotos del cristianismo más ortodoxo. Ya conocida desde la antigüedad como la Iberia caucásica y la antigua Colquis, tan buscada por Jasón y los Argonautas cuando desde el puerto de Yolcos partieron en busca del Vellocino de Oro. Tierra mágica y mitológica, partera de un nuevo paradigma que pocos conocen.

 

 

Georgia, la desconocida Khazaria

Sábado Santo en la Catedral de Svetitsjoveli, Mtskheta – Georgia

 

 

Sábado Santo en la Catedral de Svetitsjoveli, Mtskheta - Georgia

Sábado Santo en la Catedral de Svetitsjoveli, Mtskheta – Georgia

 

 

Sábado Santo en la Catedral de Svetitsjoveli, Mtskheta - Georgia

Sábado Santo en la Catedral de Svetitsjoveli, Mtskheta – Georgia

 

 

Georgia, la desconocida Khazaria

Udabno, Georgia

 

 

Georgia, la desconocida Khazaria

Udabno, Georgia

 

 

Georgia, la desconocida Khazaria

Udabno, Georgia

 

 

Monasterio David Gareji, Udabno - Georgia

Monasterio David Gareji, Udabno – Georgia

 

 

Georgia, la desconocida Khazaria

Monasterio David Gareji, Udabno – Georgia

 


 

Lo que voy a plantearte es la relación entre Georgia y el actual pueblo judío.

 

¿La mítica Tierra Prometida, hogar de los primeros patriarcas, es gobernada por descendientes de los antiguos judíos? ¿Quiénes, entonces, son los actuales líderes de Israel? ¿Qué tendrá que ver estas latitudes georgianas con el tabernáculo o el Arca de la Alianza?

 

Los judíos ashquenazis (los líderes actuales de Israel) no son originarios de la actual Israel. Su ADN desvela que no son descendientes de Abraham. De hecho, científicamente está comprobado que los palestinos tienen un cromosoma en la sangre que indica que están más cerca de los verdaderos judíos que los ashquenazis de Khazaria. El yidish, su lengua, también proviene de los jázaros, de origen turco, no hebreo. ¿Casualidad?

 

Este reino, llamado Khazaria, era uno de los países más poderosos del medioevo. Aquí es donde se comienza con esta búsqueda por la soberanía judía. Fue tan importante su posición en la historia y, sin embargo, sospechosamente, apenas se menciona su influencia en nuestro destino como cultura occidental. Sin este reino, Europa posiblemente no sería la actual Europa o, por lo menos, no tal como la conocemos. Y si Europa no sería Europa, América no sería la actual América; y con ello se cambiaría casi toda la geopolítica internacional de hoy porque el reino de Khazaria, con su poderoso ejército, frena la avanzada árabe hacia occidente y, también, con la ayuda de turcos y bizantinos, vence a los tan temidos persas, con lo cual, la antigua Khazaria, o la actual Georgia: la Innombrable, es una ficha fundamental en este rompecabezas de la historia de nuestra humanidad.

 

Desde el siglo VIII hasta el siglo X se establece en Georgia una zona libre para los refugiados judíos de Bizancio, Persia y la Mesopotamia. Y así, los khazares o jázaros (de orígen turco) se entremezclan con los judíos. En el siglo IX, siguiendo el ejemplo de la Casa Real, la gran mayoría ya se había convertido al judaísmo. Y aquí es importante hacer una pausa. Este hecho es evidente. ¿Cómo es posible que una colectividad “judía”, refugiada, llega con tanta facilidad a persuadir nada menos que a la Casa Real?

 

En el siglo XI, los estados eslavos obtienen mucho poder y cae Khazaria, pero no esta nueva cultura aria, porque por más paradójico que parezca, los judíos que hoy gobiernan Israel no son hebreos, son arios: la raza que quería imponer Hitler, ¿contradictorio, verdad?

 

Los arios vienen de los ashkenazis de Khazaria, cerca del Volga, no del Jordán. No llegan desde el milenario oasis de Jericó, esa tierra que tanto persiguió, y nunca llegó, Moisés. No. No vienen del linaje de Abraham, Isaac y Jacob. Están más relacionados con los hunos que con las legendarias tribus de Canaán. De hecho, los rabinos de la Torá creen que los azkenazis se han apoderado ilegítimamente del nombre de Israel. 

 


 

Frente al inminente final de Khazaria, los arios emigran y comienzan a relacionarse con las monarquías europeas. Así se abre un nuevo y organizado capítulo en la agenda de nuestra historia que creará al capitalismo y a una centralización del poder sin precedentes. La nobleza se compromete, y se endeuda, con la banca.

 

Así comienza el plan sionista. Sionismo no tiene que ver con judío. Los arios no son semitas, son jázaros. En «La decimotercera tribu», Arthur Koestler publica que la gran mayoría de los judíos de después de la segunda guerra mundial (el 90% de la población judía actual) son de origen asiático. 

 

Esto me da qué pensar. ¿Hitler perdió o ganó en la segunda gran guerra?

 

Porque, al final, los ashque-nazis (o los arios) cimentaron su hogar sobre el mismo petróleo. ¡Tierras ricas si las hay! El siempre creciente. Bien cerquita de los arcontes*, siempre voraces de nuevos holocaustos.

 


 

El Vellocino de Oro*, tan perseguido por Jasón y los Argonautas, posiblemente no sea un lindo cuento. Se me da por pensar que querrá adornar con alegorías un hecho histórico y concreto; porque, quizás, Frixo: el hijo de Nefele, quien sobrevivió en volandas sobre el lomo de un becerro de oro hasta llegar a la antigua Colquis, no era un niño propiamente dicho, sino una posta, una pasada del poder cambiando de sede. El Vellocino de Oro que, curiosamente, también aparece cuando Moisés baja del Sinai como el Pecado del Becerro, es el inicio de algo nuevo, aunque viejo… Siempre se repite.

 

 

EL RELATO EN IMÁGENES

 


 

Para más información sobre la historia de los Khazares judíos:
• «Jazaria» de Félix Kitroser
• «The Jews of Khazaria» de Kevin Alan Brook
• INFO Khazaria
Mente Alternativa