¿Quién es el lobo Caperucita?


 

Generan escenarios del corte campo de batalla para que custodiemos la libertad.

La libertad se mira y no se toca, y en eso andamos todavía.

 

 


 

A través de instituciones como la familia, la educación y los medios de comunicación nos adoctrinan con una serie de mandamientos. Algo así como un inmenso redil, invisible. Así funciona.

 

En la época de Franco, sin ir muy lejos (estamos hablando de cuando nuestros padres/abuelos fueron al colegio, no hace tanto después de todo), el contenido de la materia de Educación Familiar que se dictaba en todos los colegios, de manera obligatoria, fue devastadora para la mujer. Y esto por dar un ejemplo un poco más contemporáneo, pero sucedió siempre, desde el Código de Hammurabi hasta hoy.

 

Con esto no intento exonerar a los hombres de sus acciones vejatorias. Repetir como un loro trae sus consecuencias y está bueno hacerse cargo. Y me refiero a tod@s: Hombres y mujeres que seguimos un modelo ideado y arrojado a la sociedad desde afuera. Actuando con total mecanicidad.

 


Materia Educación Familiar- la educación del siglo XX en España


 

Finalizando el siglo XX se entra a un nuevo paradigma cuando la familia Rockefeller financia, y la CIA estructura, el Movimiento Feminista como nueva tendencia*. No fue un levantamiento espontáneo. Nada de lo que ocurre en nuestras sociedades lo es. Es bastante ingenuo (por no decir pueril) pensar que los cambios fueron promovidos por el pueblo. Así como un conjunto de ovejas no regula sus acciones en la granja, nosotros tampoco.

 

Con estos nuevos valores sociales fue posible resolver de un plumazo muchas cuestiones. Enumeremos:

 

  • Tener el doble personal trabajando, cotizando y consumiendo.
  • Desarraigo de los niños que pasan al cuidado del Estado (la educación institucional e internet).
  • Confrontación social (Hombre/Mujer). El Divide y Reinarás de toda la vida.
  • Desajustes emocionales.
  • Erradicación del amor.
  • Confusión.

 

No busco denigrar la liberación femenina. Estoy a favor de cualquier movimiento libertario verdadero. La pregunta es: ¿Es esto libertad? 

 

Considero que nunca aparecerán las salidas si repetimos el ismo hacia el otro lado. Eso nos hará entrar en bucle, en un callejón sin salida. Porque ese ISMO es lo mISMO pero al revés. No resolveremos nada transcribiendo dictados que solo cambian en formas. Se modifican héroes por heroínas, pero lo que es inalterable es el cuadrilátero.

 

¿Hay alguien detrás?

¿Quién es el lobo, Caperucita?


 

Estaría bueno comenzar a explorar cómo se ejecuta la violencia. Mirarla a los ojos y saber de qué se trata. Porque la violencia, hoy en día, se reduce al género y a las guerras, pero yo la veo en todas partes. Es la sombra de la humanidad.

 

Imagina que nos entregaran el manual de cómo funciona nuestra naturaleza (porque les aseguro que algunos lo saben), para al fin entender qué es esta energía, cómo nace, cómo se reproduce y cómo puede eliminarse; porque es verdad que hay mujeres maltratadas, pero también hay niños maltratados por mujeres, en la escuela o en las casas, por las maestras que callan el bullyng o por las madres. Hay violencia entre los más pequeños, hacia los animales, hacia los hombres, al medio ambiente. Hacia todo. Nos rodea. Está dentro nuestro. La violencia se ha normalizado. Va de arriba hacia abajo, y se propaga.

 

¿Quién es el lobo, Caperucita?


 

El sistema que programa la computadora que alarma al banquero

que alerta al embajador

que cena con el general

que emplaza al presidente

que intima al ministro

que amenaza al director general

que humilla al gerente

que grita al jefe

que prepotea al empleado

que desprecia al obrero

que maltrata a la mujer

que golpea al hijo

que patea al perro.

 

            Días y noches de amor y de guerra- Eduardo Galeano.


 

Esta violencia es una suerte de posta. Cuando a uno lo ofenden, es automático canalizar al exterior este desprecio y es entonces cuando es entregado a alguien que está, casi siempre, por «debajo»; y así hasta completar la escalera. Va de mano en mano, siempre de manera jerárquica. La energía que de ella se desprende, un autómata la devuelve. Todo lo que entra, sale, como el alimento. Así trabaja la naturaleza, como el inhalar y exhalar; y esto, los ingenieros sociales lo saben. No por nada es tal el bombardeo de violencia en los medios de comunicación, y si además de esto se fomentan partidismos, la mesa ya está servida.

 

¿Quién es el lobo, Caperucita?

 

Nos dividen para todo; que los hetero, que los homo, los trans, las diferencias raciales, de clases, de equipos de fútbol, conservadores o progres… y así podemos seguir hasta mañana. Quienes idean estas etiquetas están al patrocinio de personas que sí odian a las mujeres y a los hombres, a los heteros, homos, trans… Ellos, simplemente, odian. Nosotros, nada más, nos enfrentamos a una guerra que no es la nuestra, como el gallo de riña que desconoce que es su propio «dueño» su rival.

 

 


 

Dicen que el feminismo es la salida de la cárcel. Si antes éramos objeto de nuestros maridos, ahora lo somos de Papi Estado y del conjunto de la sociedad.

 

¿Quién es el lobo, Caperucita?

 


 

 


 

Al intentar buscar culpables nos cegamos, por eso nos enseñan a señalar… para mirar hacia afuera y nunca mirarnos. Así nos desvían de la verdad. 

 

¿Quién es el lobo, Caperucita?

 


 

Nos atrincheramos en la vida dentro de un saco programado que no es el nuestro. Nos hemos convertido, y nos han convertido, en los jueces del vecino. Así es más fácil que la oveja no se escape de la mirada del pastor. Lo más triste es que somos nosotros: las mismas ovejas, quienes nos pastoreamos.

 

Sierra de Leire- Huesca- Aragón

 

 

 


 

Aún creemos que la violencia es una cuestión de género y banderas.

Quien esté libre de pecado, que arroje la primera piedra; porque…

 

Ignorar es violencia.

Silenciar es violencia.

La indiferencia es violencia.

Mentir es violencia.

Humillar es violencia.

Culpabilizar es violencia.

Someter es violencia.

Sacar ventaja es violencia.

Menospreciar es violencia.

Monopolizar la toma de decisiones es violencia.

Desmoralizar es violencia.

Negar las percepciones o sentimientos del otro es violencia.

La falta de respeto es violencia.

La soberbia es violencia.

La traición es violencia.

La parcialidad es violencia.

La condescendencia es violencia.

 

Y una lista casi interminable que seguimos a pie juntillas a diario.


 

 

Tod@s somos responsables.

NO es señalar al lobo.

Será comenzar a aullar.

 

 


Ilustración Nùria Domingo