La Noche Oscura del Alma es un proceso duro aunque necesario. Un salto en esta espiral sagrada que es la evolución.

 

 

Atardece en Atenas. Grecia.

 

 

En el siglo XVI, San Juan de la Cruz* realiza un poema que lo titula La Noche Oscura del Alma. A partir de entonces lo explica, narrando el viaje que hace nuestro espíritu hacia su madurez. 

 

 

La Noche Oscura del Alma

 

 

San Juan de la Cruz era un monje de la Orden de Los Carmelitas Descalzos*. Y este texto lo escribió mientas era aprisionado por sus hermanos que se oponían a sus reformas. Con su vida ejemplifica de qué se trata esta Noche Oscura de la Soledad; porque corre en dirección contraria a la comodidad, al aprecio de nuestros semejantes, al respeto y los resultados materiales y sin embargo… cuando te toca emprender este viaje espiritual, ya no hay más tiempo.

 

Este tránsito hacia la unión con Dios, y me refiero al Dios que todos tenemos dentro, o dicho de otro modo: el Atman del hinduísmo, la conciencia Rigpa en el budismo tibetano o la No-Mente en el budismo zen; no es casual. Se trata de un momento de maduración que acontece a su hora y que una vez que nos ha interceptado, ya no se puede regresar. Podemos parar, sin saber adónde ir… quedarnos en una especie de limbo en el que no somos de allá ni tampoco de acá, podemos evadir esa oscuridad con luces de neón que nos enceguecen, pero no podremos regresar al momento anterior a su aparición, porque cuando la Noche aparece, aparece.

 

 

Magdala. Mar de Galilea, Israel.

 

 

Es una llamada. LA LLAMADA. Nuestra voz interior comunicándonos que hay que partir a lugares más ricos y fecundos. Y como toda búsqueda verdadera se realiza en soledad. Se sueltan todos los bastones, cadenas y artilugios a los que estábamos sujetos para no resbalar. La identidad se llena de preguntas y mira al pasado y al futuro una y otra vez, y se desintegra. Nuestro Yo Social muere. Nuestras relaciones mueren. Nuestros intereses y acciones mueren. Todo muere. y duele.

 

Muchos aún no han llegado a esta incubación, esta suerte de crisálida en la cual en su interior está la oscuridad y en su exterior está la luz y los nuevos vuelos. La gran noche es la misma cueva desde donde hemos emergido.

 

También existen quienes la están transitando pero ignoran su poder. Temen lo incierto del devenir y con ello se evaden de este proceso de nuestro espíritu y se entregan a la depresión, medicación, confusión, desconcierto, distracción, y así pueden alargar esta agonía sin procesar este ciclo tan profundo, rico y nutritivo.

 

 

Desierto de Parán, Israel

 

 

La alquimia también se pronuncia frente a este proceso. Para los alquimistas del Medioevo, todo comenzaba en la Nigredo (negro/noche), le sigue la Albedo (blanco/luz) para terminar en la Rubedo (rojo/transformación).

 

  • Nigredo: Momento delicado. De choque. El ser comienza a observar que el mundo no es cómo creía. Que no es quién pensaba. Es un sufrimiento consciente ante la pérdida de la identidad. (Cuando este dolor no logra comprenderse no estaríamos hablando de esta etapa. Sin la conciencia, no se podrá comenzar a transitar la Noche Oscura del Alma).

 

  • Albedo: Etapa de claridad y discernimiento. Se pasa a un estado más luminoso donde se distingue lo bueno de lo malo, las virtudes de los complejos, la ilusión de la verdad. 

 

  • Rubedo: Es la culminación. Cuando se pone en práctica una nueva manera de sentir, pensar, hablar y actuar.

 

Muchos: la mayoría, no están preparados para este paso. De ahí que este momento oscuro que comienza con la Nigredo no llegue a desarrollarse. La llamada de nuestro espíritu es tapada por el consumismo, las adicciones, proyecciones, rutinas y otros derivados de esta Hipnosis Concensual que nos mantiene ciegos, mudos y sordos a pesar de los sentidos.

 

 

Monte Sodoma, desierto de Judea, Israel.

 

 

Esta distracción que arriba menciono es la angustiosa manifestación del ego que no quiere perder su protagonismo. Cuando el alma clama por su espacio en nosotros, y puja por su propósito, nuestra mente condicionada se resiste. Hará lo imposible porque no escuchemos el sonido del silencio ni veamos la luz de las sombras. Sin embargo, el alma es poderosa y sigue su trabajo por emerger de esas profundidades que no terminan de nacer, y esta confrontación de los distintos aspectos de nuestro ser crea una crisis que provoca mucho dolor, además de incomprensión. 

 

El ego insiste. No se rinde. Sublima esta necesidad vital y espiritual y es capaz de hacer largos recorridos superficiales alrededor de rutas «sagradas», rituales banales, cursos de pseudo-espiritualidad de la nueva era, mantras huecos, posturas forzadas… y en su afán de acallar la verdad del alma, nos dejamos convencer con espejitos de colores y nos encerramos bajo llave en las cárceles que tiene la ilusión.

 

 

La Noche Oscura del Alma

 

 

Te aliento a que no temas y te aventures a transitar esta Noche Oscura del Alma. Te impulso a que no dudes. El dolor que trae este vacío existencial es una importante alarma. Vas por buen camino. ¡Estás en la Nigredo! Sigue adelante. Busca el sentido. 

 

 

La Noche Oscura del Alma

 

 

Saca de tu pecho ese valor que te has acostumbrado a silenciar. El mismo valor que te trajo aquí: a la vida. No mires hacia atrás en la Noche, solo hacia adentro. No verás jamás la llama de una cerilla bajo el sol del mediodía. La luz del conocimiento aparece desde la mas profunda oscuridad. Eso sí… no te quedes ahí. Una vez que aparece la luz, ve hacia ella.

 

 

Atardece en Atenas. Grecia.