LA CRÍTICA

 


 

LA CRÍTICA

 


 

No soy muy amiga de la crítica en general, como tampoco de los consejos (cuando no se piden) porque considero que todo es subjetivo y que en definitiva nadie sabe nada en realidad. Cualquier valoración que pueda hacer es solo una perspectiva sin ninguna base sólida, con lo cual, cualquier crítica o consejo es un claro síntoma de ignorancia. Sin embargo, no voy a tratar aquí la crítica constructiva, que nace de una buena intención, y ya con eso me vale. Vamos a ahondar en la destructiva, la que se hace con la única finalidad de acabar con la buena reputación del otro.

 


 

Sus signos son:

 

1º- Se realiza por detrás porque no se busca el desarrollo del criticado.

2º- Su objetivo es la difamación, el perjuicio, la humillación y la propagación de una mala imagen.

3º- Su modus operandi es la falsedad, la ridiculización, una cercanía con la víctima y una premeditación.

4º- La causa: la envidia.

 


 

En estas sociedades inseguras e insatisfechas, muchos buscan parecer más altos rebajando al otro. Aunque esto es solo un simple efecto óptico, porque quien difama no se hace más grande en realidad, y la víctima sigue siendo lo que era, más allá de las mentiras. De hecho, todas las injurias nos evolucionan si las sabemos gestionar. No se puede alterar nuestra interioridad. Cada uno es lo que es, se haga, se diga o se piense lo contrario. 

 


 

Incluso si eres una minoría de uno solo, 

la verdad sigue siendo la verdad.

Mahatma Gandhi.

 


 

Como digo arriba, para criticar y desear acabar con la imagen del otro es necesario que el envidioso conozca a la víctima. Detrás de la crítica, para que sea verosímil, hay una cuota (por mas pequeña que sea) de verdad. Además, se suele envidiar a quien está en nuestro círculo social ya que lo que detona este sentimiento abrasivo es el pensar el por qué el otro tiene lo que yo no; y para ello, se necesita la comparación, y para la comparación es necesaria una identificación que solo se da con la cercanía. No se suele envidiar a un actor exitoso desconocido, pero sí al vecino, porque te identificas con él. Analizándolo, todo este funcionamiento comienza de la perversión de la admiración. Quien ataca admira profundamente a la víctima y este sentimiento noble y positivo que nos invita a crecer queda inoperativo y sin cauce, truncando todo crecimiento verdadero.

 

Es importante saber que la critica, lejos de ser una apreciación, o una opinión, es sin duda una confesión del atacante. El crítico, en sus comentarios, da pistas de cómo se ve a sí mismo. En realidad no habla del otro, sino de sí. Es como si se apropiara de la imagen de su víctima y como no puede integrarla (porque cada uno es quién es), hace una suplantación efímera de roles, poniendo sus carencias en el otro y las virtudes del otro, al no poder arrebatárselas, las destroza.

 

Esto puede ocasionarle a la víctima graves perjuicios. No es solo «el que dirán». Se puede caer de un plumazo el entorno social, el puesto laboral, la pérdida de la identidad (ante la crítica, la víctima adopta una actitud compensatoria, distante y una prudencia que roza lo patológico), se pueden somatizar enfermedades y hasta se puede decidir terminar con la propia vida. No es solo un chisme sin trascendencia. Es un acto de profunda maldad y perversión que minimizamos porque está normalizado. Es el deporte internacional por excelencia. Sin embargo, el envidioso también sufre. Por dentro lleva veneno, y el veneno quema. El envidioso vive en una gran perturbación. La sola existencia de su némesis es motivo de sufrimiento y desasosiego. Sumado a esto, con la envidia, se perpetúa su complejo de inferioridad y se entra en un bucle de lo mas retrógrado. 

 

Y aquí voy a hacer un stop. Me parece interesante este punto: ¿Cómo puede la víctima tomar en su beneficio la enfermedad de su verdugo?

 

Es simple. Cuando detectamos la envidia deberemos saber que algo estamos haciendo muy bien. Cada vez que me critican sé que estoy yendo por el buen camino. La crítica me da respuestas afirmativas de lo que hago y, ante esto, no podemos dar marcha atrás, al contrario. Debemos insistir en lo que somos y hacemos. No boicotearnos ni silenciarnos. Tampoco justificarnos. Como decía el maestro Jesús: Por los frutos los reconocerán. No hace falta que reivindiques tu imagen. Los frutos caen por sí solos. Tú céntrate en seguir trabajando aquello que tanto se te critica. 

 

Existe una ley metafísica que nunca falla y que le podemos sacar provecho: Cuando alguien envidia envía un mensaje al universo de que es un perdedor y, a su vez, refuerza la idea de que el otro es superior. La mente de todos crea la realidad y este pensamiento (junto al sentimiento de la envidia) reforzará las virtudes del envidiado y hundirá al perdedor. Eso sí, para llegar a este punto, es fundamental que lo que sientas no esté impregnado de ira contra tu acosador sino de gratitud y seguridad en lo que estás haciendo. Entre nosotros, si a mí nunca me hubiesen envidiado no estaría aquí: analizando, escribiendo, aprendiendo, experimentando y resaltando mis grandes cualidades. Cuanto más me critican, mi talento aumenta.

 


 

LA CRÍTICA

 


 

Sé que podrá dolerte la mala intención de esa persona cercana, porque, como dijimos, quien te maltrata es alguien que le has tenido que dar una cierta confianza, y la herida de traición que se genera de esta dinámica no es para nada bonita, es verdad. Pero, también, nunca debes olvidar que la verdad nos hace libres y que, más tarde o más temprano, el simple hecho de que se caigan los velos es una bendición y una oportunidad de crecimiento. Así crecemos: desilusionándonos. Es más, con el tiempo comenzarás a practicar el CUIDADO, y eso es lo más grandioso que nos puede pasar porque de esta manera se desarrolla el amor propio. No hay nada más potente que la alquimia del odio externo al amor interno. Solo los grandes pueden con ello. Y por eso digo que es una oportunidad de grandeza que nos convida aquel que nos odia.

 

Verás que con el tiempo desconfiarás de quien te adula. Porque, aunque parezca dos caras de una misma moneda, la critica y la adulación pertenecen a un mismo mecanismo. Quien te adula (que no es lo mismo que valorar), te criticará. Primero deberá acercarte a ti porque quiere algo de ti y para ello te manipulará con elogios. Si tienes mucho ego, caerás en la trampa. Tu interés por ser apreciado es lo que te llevará a que te desprecien.

 

Tienes que ser bueno en lo que haces y en lo que eres sin tener en cuenta el resultado. Sin la mirada y aprobación del entorno. Sin escaparates. Por amor. Porque sí. Y cuando te pase eso, no entrarán aduladores/críticos a tu vida. Te ahorrarás la herida de traición y la difamación que viene tras ello. 

 

Si estás más allá de los alardes del otro, estarás más allá de las críticas. Si no te importa lo malo que puedan decir, tampoco te importará lo bueno que puedan pensar. Y cuando pase eso, el universo se pondrá de tu lado y crecerás y crecerás y seguirás creciendo utilizando a la crítica como el sensor que marca que vas en buen camino.