No es signo de buena salud

estar perfectamente adaptado

a una sociedad profundamente enferma.

Jiddu Krishnamurti.


 

 

Para alcanzar la salud mental y espiritual (y así, la física), el único bálsamo posible es la REBELDÍA con conciencia. Si lo observas, Debería RebeLdía tienen casi las mismas letras, lo que cambia es el orden. ¿Será, acaso, que nacimos para alterarlo?

 

Nací, o me hice, rebelde. Recuerdo que ya de chica, mis problemas en el cole no tenían que ver con las notas sino con mis críticas a todo aquello que implicara autoridad. Tuve siempre un pensamiento crítico, el cual me permitió no repetir como un loro, y de ahí mis problemas. O soluciones.

 

Al principio desconocía la causa de mi rebeldía; ahora, después de algunas décadas y muchas caídas, no solo la conozco sino que agradezco profundamente haber pasado por allí, porque la rebeldía es el motor que utiliza todo crecimiento profundo y verdadero.

 


Hasta que no sean conscientes de sus fuerzas,

no se rebelarán.

Y hasta que no se rebelen, no serán conscientes.

George Orwell.


 

Y, este es el problema, una suerte de pescadilla que se muerde la cola. No es fácil, lo sé. Biológicamente somos gregarios. Y esto hace que desde niños hagamos y deshagamos lo impensable por encajar. Caiga quien caiga, incluso nosotros mismos. Fíjate los niños que quieren ser como sus padres, o los adolescentes como sus amigos. Mirando hacia afuera nos olvidamos de ser nosotros mismos. Rebelarse no es salir a la manifa con banderas contra el cambio climático, por la liberación femenina o la reforma laboral… eso mismo es el dictado: El Zeitgeist*, este espíritu de la época que nos come.

 

La rebeldía, cuando es con causa, no necesita demostrarse. Es un camino interior que se expresa con actos, no con palabras. Y los frutos son el ejemplo.

 

Lo que nos hace cada vez más humanos es nuestro ser consciente; de hecho, es lo que nos diferencia de las otras especies, ¿no es así? Por eso, no entiendo nuestra evolución sin la iluminación de la consciencia y, para llegar a ella, deberemos repensarnos, criticar-nos, cuestionar = dejar de repetir. La rebeldía es la herramienta que utiliza nuestro salto evolutivo. 

 


 

Cuando el profeta llegó a la primera ciudad, situada al borde de los bosques, encontró en el mercado a la muchedumbre esperando la función del volatinero, y les dijo:

 

-Yo les enseño el superhombre. El hombre es algo que debe ser superado. ¿Qué habéis hecho para superarlo? ¿Queréis volver al animal en lugar de superar al hombre? (…) Frente a la luz de lo que podríamos ser, lo que somos es algo irrisorio. Nos estamos comportando como un mono imitador.

 

Y siguió diciendo:

-¿Ansía la razón llegar al saber, así como el león ansía su presa?

 

 

 Nietzsche en  «Así Hablaba Zaratustra».

 


 

Por eso mismo, recojo las letras de la palabra Debería, las revoluciono y cambio el ORDEN. Y, como me sobra la L, la utilizo para firmar y así me integro en la RebeL.día. Y doy un salto y luego un paso y sigo mi camino. Cueste lo que cueste y caiga quien caiga, incluso la que fui.

 

 

Rebeldía Debería son palabras que tienen casi las mismas letras.

Solo cambiando el ORDEN

y firmando con mi L.

las integro.