La vuelta al mundo

 


 

La Vuelta al Mundo es un proyecto que va de la mano con la Novela Viviente. Uno es la manifestación física a través de países y fronteras. La otra es su expresión metafísica en los laberintos sin límites de mis renglones, emociones y sentimientos.  Una suerte de sincronía que dibuja mi andadura por dentro y por fuera, y que me crece y me forma y me hace seguir siendo.

 

La idea de esta Vuelta al Mundo es viajar de una manera sagrada. No se trata de acumular países cual si fueran trofeos. No es hacer alarde y colgarme medallas.  A lo que responde esta bella metáfora que simboliza este Viaje de La Heroína es a una necesidad espiritual, voraz y sincera, que va reflejando en mi mundo externo toda mi Tierra.

 

Cuando salí por primera vez con la mochila elegí Latinoamérica porque nací en la Argentina.  No hubiese sido nunca mi Novela Viviente si comenzaba desde la China. La primera frontera que debía saltar era la del país que me vio romper la placenta. Así conocía a Bolivia.

 

Tampoco fue casualidad que a mi Latinoamérica le siguiera Europa. Una vez que ahondé en mis raíces debía desmenuzarlas. Deambulé entonces por esas Terras mágicas de mi ancestral Galicia. Merodeé los secretos rincones de mis amadas meigas y, tirando de ellas: benditas raíces, llegué a la Tierra de Eolo y así conocí a mi costado paterno: mis temidos piratas, hechos de vientos furtivos y catalejo.

 

Entre hechizos y botines con los más preciados tesoros me hice marinera. Buceé el Mediterráneo y la corriente del Golfo. Las sincronías siguieron y apareció el Magreb. Descubría África.

 

Una fuerza automática me hacía seguir a mis corsarios argelinos a las órdenes de Barbarroja; como hace el salmón, que regresa al mismo lugar de dónde ha nacido. Así llegué a Oriente Medio, en el medio-oriente de mi vida, y a partir de allí, en la guerra: mi guerra, libré una batalla decisiva.

 

Esta batalla me trajo una muerte que, como son las muertes, parió mi renacimiento. Tampoco fue casual mi encuentro con mi amada Jerusalem. Tampoco es un mito este Cristo que todos llevamos dentro.  O, pensándolo mejor, sí… Claro que sí. Porque vos y yo, y todos, somos mito. Y somos cuento.

 


Países recorridos (50)

La vuelta al mundo


 

*  La Ruta Realizada

 


IMÁGENES DE LA VUELTA AL MUNDO

La vuelta al mundo


 

Su cuerpo tenía una brújula innata,

una especie de artilugio sensible que

marcaba hacia dónde ir,

a qué hora partir;

y se movía, autónomo,

siguiendo las insólitas leyes del alma.

Y regresaba y se iba,

y se encontraba y se perdía.

Iba siempre sin permiso.

 

El Loco.