LA TURBA

Música (libre de derechos): Bensound
Tema musical: Creepy
LETRA
Nos horrorizamos. Nos ponemos la mano en la boca, como no dando crédito, mientras abrimos los ojos como el dos de oro, desconcertados.
Creemos ver al demonio allá afuera, y seleccionamos, mientras coleccionamos, nuevos chivos expiatorios como para exorcizar a nuestros demonios y materializarlos lejos de nuestro espíritu. Lo cierto es que no. Lo que vemos son simples visiones que nada tienen que ver con la verdad. Proyectamos. Echamos de nuestro cuerpo al diablo y lo depositamos en el diferente, alineándonos, otra vez, al grupo buscando identidad. Entramos en pánico. Como zombis, enloquecidos, utilizamos el escarnio a la criatura de Frankenstein, a los judíos de la Alemania nazi, más adelante a los mismos nazis, a las brujas de Salem, los gitanos, albinos, los proscritos.
Lo cierto es que el mal no está en el blanco, sino en La Turba. En aquel conjunto de seres humanos desnortados, enajenados, desaforados, malditos. Poseídos por Azazel. El efecto Lucifer. El delirio masificado. Un mecanismo que favorece la chivo-expiación mediante la inconsciencia y el olvido. Una posesión automática que es gobernada por una mente colmena que anula nuestro libre albedrío. Quien lanza la primera piedra, conoce la situación. El resto solo se mimetiza y actúa por inercia. Entregando la conciencia y convirtiéndose en una larva infernal, demencial, impune. El despertar implica replantearnos nuestra identidad. Aquella permanencia al grupo. Lo cierto es que La Turba no se alimenta de la libertad. La libertad implicaría su desaparición.

















