LA LLAMADA DE WINTON

Es el año 2020. No sé si George Orwell me habla desde el pasado, del futuro, o quizás, de un tiempo que siempre se repite como la enfermiza rueda del hamster. Lo cierto es que se ha comunicado conmigo y te confieso que no esperaba recibir su llamada.
4 DE ABRIL. 1984
«Entonces escribió en su diario: 4 de abril de 1984. Sintió una impotencia absoluta, porque, ¿cómo iba a comunicarse con el futuro? Era, por naturaleza, imposible. O bien, el futuro se parecería al presente, y nadie le haría ningún caso, o sería diferente y sus problemas carecerían de sentido. Se quedó un rato contemplando el papel como un idiota. La telepantalla había pasado a transmitir estridente música militar. Vaciló un segundo. Le hizo ruido las tripas. Marcar el papel era el acto decisivo».
– George Orwell-
4 DE ABRIL. 2020
— ¿Qué agenda? —le respondí.
— La agenda… Ya sabes: los planes de quienes nos gobiernan a la sombra.
— ¿Y qué dicta esa agenda?
— El Problema/Reacción/“Solución” ya ha tocado la puerta de Europa. A esto le seguirá una psicosis generalizada. Encierros, repuntes, nuevos encierros. Y ya luego, la meta: la «solución». El resultado que tanto se espera.
— ¿El resultado que tanto se espera?
— Pues sí, Laura. Estamos frente a un punto de inflexión en nuestra historia. Una historia que, como siempre, no dirige la humanidad. Solo interpretamos un guion que ya está escrito. Una historia que, como es su costumbre, nos deja de rodillas.

















