Hablar del legado de Rumi* es para mí una especie de homenaje. Apareció en un momento especial: no solo cuando más lo necesitaba, sino, y sobre todo, cuando pude escucharlo.

 

 

«¡Oh! hábil jinete en busca del corcel,

vuelve en ti».

 

 

Rumi- el gran legado

 

 

«Elige a quien no lleva sus cuentas,

quien no pretenda ser rico, ni tenga miedo a perder,

que no tenga interés alguno en su personalidad.

Elige al libre».

 


 

Me encontraba en un momento que ya no me identificaba con nada de lo que me rodeaba. Para trabajar, interpretaba un papel; para la familia repetía el rol que había adquirido; para los amigos, reproducía personalidades que en definitiva no eran yo. Y así me fui fragmentando, como todos supongo, pero entonces, lo supe. 

 

 

 

 

Los sufís tienen un antiguo aforismo que dice:

 

“Dichoso el que tiene un alma,

dichoso el que no la tiene;

pero llanto y dolor para aquel que la tenga en embrión”.

 

 

¿Qué significa esta importante observación?

 

La humanidad es como una pirámide. En la base se encuentra el grueso de la población. Un grupo de participantes con un nivel de consciencia inferior y que, a medida que se desarrollan, suben la espiral en un camino que va hacia la cúspide: la iluminación.

 

Aunque habitemos el mismo espacio físico que se halla dentro de estas coordenadas planetarias que todos compartimos, no habitamos el mismo estadio temporal. Hay almas más despiertas que otras, que ya han abandonado la base de esta pirámide; hay otras que se encuentran a medio camino, algunas están alcanzando la cúspide para luego, otra vez, comenzar desde otro lugar… Por eso es que alguien que ya haya pasado por el espacio que estás transitando, te comprenderá. Quién aún no, no podrá hacerlo.

 

Pero volviendo al aforismo sufí, en la base de esta pirámide hay menor comprensión y por ello la inconsciencia misma obra de protección. Se está atento a lo banal y a la supervivencia, sin el planteo del por qué estamos aquí, quiénes estamos siendo y el para qué. No existe ningún grado de dolor porque se vive en un estado hipnótico.

 

En el otro extremo: la cúspide, tampoco se sufre, puesto que se ha alcanzado la sabiduría. Gracias a ella, los iluminados ya no se identifican con el mundo y por tanto las desgracias no les afecta, como tampoco los éxitos ni las ganancias. Han logrado llegar al centro, a un equilibrio tal, donde la felicidad no es euforia, ni siquiera existe la alegría tal como la conocemos. Todo se halla en un estado armonioso de equilibrio y de paz.

 

Ahora bien, hay muchos que estamos a caballo entre la base y la cúspide. Somos los que estamos despertando aunque no hayamos llegado a la iluminación. No se está del todo dormido ni del todo despierto y la situación se torna complicada. Se permanece atrapado en el plano inferior de la pirámide pero con una cierta lucidez. Y esto duele.

 

Este punto de inflexión es llamado por los sufís: “Estar sentado entre dos sillas”. Posición realmente incómoda.

 

 

Rumi- el gran legado

 


 

Los derviches giróvagos giran en círculo, entre el suelo y el cielo, en una danza ritual que los lleva al equilibrio que existe en la cúspide. Imitando la espiral cósmica disuelven sus formas, integrándose en cuerpo y alma.

 

 

 

 

Rumi, ya en Konia, conoció esta técnica (otra manifestación de la meditación), y así, en un trance divino, llegó a una zona pura, al lado místico y real del islamismo, a un lugar que lo trasciende todo y que deja de ser parte del mundo musulmán para hacerse verdad que, como es ella, no pertenece a ningún partido.

 

 

mezquita mevlana- konia

 

 

«Aunque los caminos de la búsqueda son numerosos,

la búsqueda es siempre la misma».

 

 

La avanzada de los mongoles, allá por el año 1218, hizo que la familia de Rumi viajara de su ciudad natal Balj, Afganistán, para peregrinar los caminos de Alá hasta llegar a la Meca y, tras ella, Jordania, Siria y finalmente el sur de Anatolia, más precisamente Iconio (actual Konia), donde comunicó sus mensajes y murió, y no.

 


 

«No eres una gota en el océano,

sino el océano en una sola gota».

 


 

 

Esta enseñanza (que se dice pronto), la hice símbolo bajo el logo de LibroLibreLibra; porque la gota (con la mar y mi barca en su interior), es esta energía primordial que habita en todas las cosas: la propia creación que todos llevamos dentro.

 


 

«Mientras el sediento busca agua,

el agua también está buscando al sediento».

 


 

Somos uno, y no lo sabemos. Cuando atacamos, criticamos, envidiamos, celamos, competimos y destruimos, no lo hacemos hacia un rival, sino hacia un fractal nuestro que proyectamos. El daño o bondad que expresemos, volverá, porque es parte de nosotros, no del otro.

 


 

«Salvo el amor tierno, salvo el amor tierno,

no siembro otra semilla».

 

 

Rumi - el gran legado

 

La percepción que tenemos de la realidad: este Maya, suerte de matrix, nuestra Kay Pacha, es una distorsión, como las sombras de la caverna de Platón, en donde las formas son la proyección de otra cosa, y no la cosa en sí misma. Somos la totalidad. No una parte.

 


 

Desde el vacío consciente le damos la bienvenida a todos los huéspedes.

El ser humano es una casa de huéspedes.

Cada mañana, un nuevo recién llegado.

Una alegría, una tristeza, una maldad.

Cierta consciencia momentánea que llega como un visitante inesperado.

¡Dales la bienvenida y recíbelos a todos!

Incluso si fueran una muchedumbre de lamentos que vacían tu casa con violencia,

aun así, trata a cada huésped con honor,

porque puede estar creándote el espacio para un nuevo deleite.

Al pensamiento oscuro, a la vergüenza, a la malicia,

recíbelos en la puerta riéndote e invítalos a entrar.

Sé agradecido con cada uno que venga,

porque ha sido enviado como un guía del más allá.

 


 

Quién mejor que Rumi para hablar de la SOMBRA. Porque no se trata de transformar la oscuridad en luz. La sombra, una vez que se ve, se hace luz. No hay que transformar nada.

 

 

Por muy rápido que corras, tu sombra no solo te sigue,

sino que, a veces, se te adelanta.

Pero esa sombra, también te hace un servicio.

Lo que te duele, te bendice.

La oscuridad es tu candela.

Tus límites, son tu búsqueda.

 

 

Rumi - el gran legado

 

 

Hay una frase que uso de muletilla cada vez que creo que no podré seguir adelante. Es de los amuletos más poderosos que yo guardo; y que, en ciertos momentos, se me hace espada que esgrimo para sortear los obstáculos: «Esto también pasará». A fin de cuentas, todo pasa, lo bueno y lo malo. 

 

 

Rumi - el gran legado

 

«Mucho más allá de las ideas del actuar bien y actuar mal existe un campo.

Allí nos encontraremos».

 


RUMI EN IMÁGENES